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La amistad y la maternidad

Nunca he tenido muchos amigos. Creo que como nunca he sido una de esas chicas que salían todos los fines de semana de fiesta mi círculo social ha sido siempre reducido.
Ahora, con la maternidad es cuando más lo noto. La edad de mis amigos está entre los 23 y los 30 y de los 12 que considero amigos más cercanos (de esos con los que puedes salir y te sientes cómoda) sólo una tiene un hijo.
Después de nacer mi hija entiendo eso que dicen de “la gente sin hijos no lo comprende”. Sé qué ellos no tienen hijos y que para ellos es un rollo tener que ir a un parque con columpios a sentarse en un banco a vigilar a un bebé en vez de irse a un bar a tomarse unas Cañas de pie hasta las 11 para luego irse a algún local con la música a tope. Me invitan a hacer esto último y me dicen que me lleve a la niña.
De locos.

De todos esos amigos solo veo a dos o tres de forma frecuente. Uno de ellos incluso ni se ha molestado en conocer a mi hija a pesar de las invitaciones (espera que sea yo la que me mueva cuando la logística es mucho más complicada).

Por todo esto es deprimente que cuando llamas a una amiga (que no tiene culpa de nada) para quedar y no pueda te resulte un drama porque no tienes a nadie más a quien llamar.

¿Cómo se puede conocer a otras mamás con los mismos intereses e inquietudes? Creo qué soy una asocial porque cuando estoy en un parque y escucho las conversaciones de otras madres salgo huyendo. Soy una rarita. Una mamá rarita que busca otras mamás raritas para hacer amistad.

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Sra de Díaz

Buscando mi lugar