mamalibre

Superando el luto

Ya han pasado casi dos meses y creo que mi tiempo de duelo está acabando. Lo sé porque hace dos semanas aún me dolía simplemente entrar en este blog que creé con la gran alegría de mi segundo embarazo.
Ahora ya sé que no duele tanto.

Otro indicio es que he podido hablarlo con una amiga. Le conté que hacia casi dos meses había tenido un aborto anembriónico (creo que se llama así cuando no llega a haber embrión dentro del saquito). Pude hacerlo sin sentirme mal, sin sentirme culpable o avergonzada.

Lo peor es que esta noticia no la he podido dar yo a quien quisiera contárselo. Mi suegra hizo correr la noticia de mi aborto por mi familia política y me encontré teniendo que dar explicaciones a gente a la que ni le había hablado de mi embarazo.
No fui a las fiestas con la familia de mi pareja. Me negué.
Me podía el sentimiento de pensar que hablaban de ello a mis espaldas. Me dolía el estar pensando todo el día “¿lo sabrá fulanita? ¿Lo sabrá fulanito? ¿quien se lo habrá contado?

En mi aborto no me respetaron ni el derecho de dar yo la noticia a quien quisiera.

Pero bueno. Todo eso ya ha pasado. Aún tengo heridas, pero al menos no las tengo presentes en la mente día y noche, por lo que me da un respiro y puedo seguir adelante.

Ya he hablado con mi pareja de volverlo a intentar, y vamos a esperar aún un par de meses más. Planearlo mejor, pero sé que cuanto más independiente sea nuestra nena más pereza nos dará volver a los despertares nocturnos, los pañales y lo llantos (eso sólo pensando el lo negativo, si me pongo a pensar en lo positivo me tiraba de cabeza ahora mismo).

Así qué ahora me centraré en el presente y seguiré como siempre en el día a día de mi peque hasta que llegue el momento de que sean dos peques en vez de uno. Llegue cuando llegue.

1 Comment »

Y sigue doliendo

Ya han pasado dos días y todo va a peor. El dolor aumenta, igual que el sangrado. Cada vez que voy al baño se me escapan las lágrimas sin poder evitar pensar que esto se acaba poco a poco.
Como el dolor va a más he pensado en acercarme al hospital antes de cumplir la semana, pero me da miedo. Me da miedo lo que me digan, lo que me hagas, si puede haber secuelas… Miedos normales, supongo, pero nunca antes he pasado por esto. Me dicen cosas como que soy joven y me recuperaré rápido, pero también me decían que soy joven y que estas cosas eran raras que me pasasen a mi edad. Ya no sé qué pensar.
No puedo dejar de pensar si hice algo que desencadenara todo esto, si hice algo mal, cómo habría podido evitarlo. Tal vez tenga una idea, pero tengo que hablarlo con el médico.

2 Comments »

Tan pronto empieza, tan pronto acaba

Todo ha empezado esta mañana. Mancha marrón al limpiarme. Creíamos que no sería nada, pero por si acaso he estado descansando.

Como el sangrado no paraba me he acercado al hospital. Iba tranquila porque sabía que estas cosas pasan y no tienen por qué ser nada malo.

Pero estaba equivocada.

Saco vacío, no hay nada.

Tengo que volver dentro de una semana porque puede ser que el tiempo de embarazo simplemente sea inferior al calculado. Pero yo ya sé la respuesta, algo dentro de mi me lo está diciendo.

Y es que esto se ha acabado.

2 Comments »

Dando la Gran Noticia

Hace ya una semana que le di la gran noticia a mi madre y a mi “suegra”.

A mi me hubiera gustado esperar a las 12 semanas más o menos para contarlo a la familia y a los amigos, por lo que pudiera pasar. Sólo se lo dije a mi amiga más íntima, que se puso a dar saltos de alegría (jajaja, yo aún no me lo creía, pero ella hizo que me lo terminara de creer y sintiera alegría). Después de hablarlo pensamos que era mejor contarlo ahora, aprovechando el viaje al pueblo y contárselo a la familia de mi pareja. Así qué antes de irnos se lo dijimos a mi madre, que se lo tomó muy bien, nos dio la enhorabuena y nos dijo que la hacíamos cada vez más vieja con tantos nietos (xD)

Durante el viaje nos dividimos en dos coches y yo fui con mi hija y mi “suegra” en uno de los coches. En el trayecto no tuve más remedio que contarle que estaba embarazada. No recuerdo al pie de la letra todo lo que me dijo, sólo diré que a día de hoy aún no nos ha dado la enhorabuena y que al parecer estamos tirando nuestra vida.

No lloré porque estábamos mi hija y yo solas con ella y porque me pasé en shock el resto del viaje. Aún me siento muy deprimida y enfadada por sus comentarios. No quiero ser la típica chica que no soporta a la madre de su novio y que pone problemas con la familia política, pero deseo (que no lo haré) que se vaya a tomar por culo y no volverla a ver ni que ella vea a sus nietos, si tan arruina vidas son.

1 Comment »

La mala compra de Cybex Onix

20121105-215453.jpg

Desde siempre he sabido que quiero tener más de un hijo. Yo soy hija única y esa es una espinita que quiero quitarme con mi hija. Tal vez ella no quiera hermanos, tal vez cuando crezcan se lleven mal (sé que hay muchos hermanos que acaban sin hablarse) pero creo que una infancia sin hermanos puede ser bastante solitaria.

Por todo esto, durante y después de mi primer embarazo, cada vez que compraba o me regalaban algo para el bebé siempre tenía en cuenta a sus posibles futuros hermanos. Cuando compramos una sillita ligera para llevarla busqué la de mejor calidad con un precio no tan desorbitado. Siempre deseé una Maclaren, pero su precio era demasiado para nosotros. Buscando en internet encontré la marca cybex, con muy buena reseñas por parte de los usuarios.
A por ella me lancé. Compré una Cybex Onix negra y plateada. Muy bonita. Pensando, como comenté antes, en futuros hermanos, me pareció resistente, duradera, reclinan le para bebés pequeñines, con reposapiés semirigido… Pero nada de eso.

Tras 9 meses de uso varias piezas se habían roto con una facilidad increíble. Ya no se podía mantener cerrada, tampoco abierta del todo, y ya cuando el arnés se partió no sabía qué hacer.
Tras una ardua batalla con la tienda y el servicio técnico de Cybex conseguimos sólo dos piezas del arnés (al menos, la peque podía ir sujeta a la silla sin caerse), ya que arreglarla por completos nos costaba lo mismo que nos costó la silla.

Desde hace casi tres meses sé que no la voy a poder usar con más niños. De las dos ruedas de atrás, las que están fuera están casi desgastadas y el eje chirría como gatos apaleados en un saco. Hay veces que me da vergüenza ir por la calle haciendo tanto ruido. Se podría arreglar, pero nos saldría mejor comprar una nueva.
Además he encontrado otras reseñas hablando de los mismo por internet, por lo que no es un caso aislado.

Tendría que haber comprado la Maclaren 😦

Leave a comment »

La amistad y la maternidad

Nunca he tenido muchos amigos. Creo que como nunca he sido una de esas chicas que salían todos los fines de semana de fiesta mi círculo social ha sido siempre reducido.
Ahora, con la maternidad es cuando más lo noto. La edad de mis amigos está entre los 23 y los 30 y de los 12 que considero amigos más cercanos (de esos con los que puedes salir y te sientes cómoda) sólo una tiene un hijo.
Después de nacer mi hija entiendo eso que dicen de “la gente sin hijos no lo comprende”. Sé qué ellos no tienen hijos y que para ellos es un rollo tener que ir a un parque con columpios a sentarse en un banco a vigilar a un bebé en vez de irse a un bar a tomarse unas Cañas de pie hasta las 11 para luego irse a algún local con la música a tope. Me invitan a hacer esto último y me dicen que me lleve a la niña.
De locos.

De todos esos amigos solo veo a dos o tres de forma frecuente. Uno de ellos incluso ni se ha molestado en conocer a mi hija a pesar de las invitaciones (espera que sea yo la que me mueva cuando la logística es mucho más complicada).

Por todo esto es deprimente que cuando llamas a una amiga (que no tiene culpa de nada) para quedar y no pueda te resulte un drama porque no tienes a nadie más a quien llamar.

¿Cómo se puede conocer a otras mamás con los mismos intereses e inquietudes? Creo qué soy una asocial porque cuando estoy en un parque y escucho las conversaciones de otras madres salgo huyendo. Soy una rarita. Una mamá rarita que busca otras mamás raritas para hacer amistad.

1 Comment »

Recorriendo de nuevo el camino

Ya tengo cita para mañana con la matrona y estoy un poco nerviosa. Comienzo un nuevo embarazo en una ciudad diferente al anterior y no puedo evitar preguntarme qué diferencias encontraré.
Sé qué el trato no va a ser el mismo. El ginecólogo de aquí es un borde, no te suelen dar imágenes de las ecografías y todo se hace más rápido y con menos amabilidad.

Estando en la cama no he podido dejar de acordarme del principio de mi primer embarazo. Aquella primera visita a la matrona; cuando aún no sabíamos qué hacer, los nervios que pasé. Recuerdo que me sentía juzgada a todas horas por mi edad (que siempre he aparentado mucha menos de la que en realidad tengo) y no podía dejar de imaginar los pensamientos de la gente que me miraba de esa forma…
Creo que ahora no va a ser para nada igual. Estoy orgullosa, me siento resplandecer. Sé que puedo cuidar de este bebé igual que cuido al que ahora duerme junto a mi. Que podemos mantenerlo y que esté seguro con nosotros, que sea feliz con nuestra pequeña familia.

El ejemplo perfecto: hoy, en la farmacia del barrio, esa que todo el mundo tiene en el que le conocen y están al día de cada uno de sus gripazos, hemos ido a comprar ácido fólico para empezar a tomarlo y la farmacéutica nos ha felicitado y yo no me he avergonzado. No he dudado al decir que estaba embarazada. Es más, lo he dicho sonriendo.

Serán las hormonas las que hablen, pero tengo ganas de gritarlo por la ventana.

Mañana, a las 10:10 de la mañana comenzaremos de nuevo a recorrer el camino de una segunda maternidad. Y no me avergüenzo. Tengo 26 años y este es mi segundo embarazo.

1 Comment »

Declaro este blog inaugurado

Después de casi dos años con el deseo de abrir un blog al fin me decido; y lo hago sin presiones, lo hago para mi, para esa mamá que se siente sola y busca consuelo en los relatos de otras mamás pensando “¡no me pasa sólo a mi!”. Tal y como hice yo al principio de mi maternidad.

 

Leave a comment »

Sra de Díaz

Buscando mi lugar